12 de diciembre de 2017

5 - ECOS - Poesías Aleatorias, por Jorge Núñez Rodríguez

ECOS

Yo te quise
pero no sirvió para nada
ahora me sonríes
sin más
y la llama
que en mí ardía
lentamente se apaga
Yo te quise
inútil enamorado
el dolor me ahoga
cuando ahora veo
en tus ojos negros
nada más
que un casual afecto
El fin de la noche
ha llegado
tus pies sobre
la fría madera
ya no hacen eco
mis largas madrugadas
esperando febril
de ti una palabra
cuelgan de mí
ojeras como reproche
es la hora del olvido
más, ¿qué ha de desaparecer?
¿El amor que por ti sentía,
o el cálido recuerdo
en mi corazón de tu sonrisa?



Un pasito más cerca de ser tan depresivo como Madame Butterfly. Porque la poesía ¡tiene que ser feliz! ^^


por Jorge Núñez Rodríguez, a doce de diciembre de 2017.

3 de agosto de 2017

R.A. 10 - Nocturna II - Train - Relatos Aleatorios, por Jorge Núñez Rodríguez

(Viene de primera parte)

La ciudad desaparece. Ya nada me ata a ese lugar. Atrás queda el dolor, atrás queda la tristeza. Atrás queda el mar. No. No debo mentirme a mí misma. El dolor, la tristeza, el mar son mis eternos acompañantes.

El tren se adentra en la noche gallega. Nubes ocultan el manto estelar. La nada envuelve al coche. En la penumbra, miro a mi alrededor. No hay nadie más en el vagón. Es este un viaje largo y poco frecuentado por aquellos que saben a dónde se dirigen.

Yo lo sabía. Pero ya no.

Él ya no está.

Contemplo mis manos. Manos que atesoraron el calor de las de otra persona. Un calor fugitivo, breve. Son manos pequeñas, pálidas, como pálido es mi rostro desde aquella otra noche. Parece que todos mis días se han tornado noches desde entonces. Recorro con un dedo flaco la cicatriz que discurre por la palma de mi mano izquierda. Recuerdos infantiles. Cierro los ojos con fuerza.

Todo es él.

Y sin embargo, nada lo es.

Los recuerdos son engañosos. Estaba junto a mí, sí, pero nunca estuvo conmigo. Sus ojos siempre viajaban más allá, más allá de la ciudad, más allá de mí. Estoy huyendo, como quería hacer él. No puedo escapar. Me falta el aire. Me encojo y abrazo mis piernas.
Trato de dejar de existir.

Sobre la repisa del asiento descansa un libro de bolsillo, ajado por el tiempo. Las poesías de un joven marino. Siempre me han gustado los libros. Puede que fuera lo único que haya sido verdaderamente mío. Los libros siempre me han acompañado. Puedo verlo en mi mente, sentado a mi lado, leyendo por encima de mi hombro, preguntándome si las ovejas eléctricas también podían soñar.

Hace frío.

Abro los ojos. Tomo el libro y me echo por encima el abrigo, arrebujándome en su interior. Es un abrigo viejo y basto, pero cálido. No huele a él. Huele a mi padre.

Huele a casa.


Vuelvo a casa.



Una vez más, Blade Runner. It's kind of a theme here.

NdA: foto de la portada de la edición especial en caja metálica de Blade Runner de Riddley Scott, cortesía de cierta personita.

por Jorge Núñez Rodríguez, a tres de agosto de 2017.

13 de julio de 2017

R.A. 9 - El Último Sputnik


Abrió los ojos en la penumbra. Frente a él, una ventana en la que se extendía la eternidad. Flotaba suave, sujetado por los cinturones de seguridad al ajado asiento. A través del polvo, los botones del cuadro de mandos refulgían en tonos apagados y dulces. La nave aún vivía. Él aún vivía. El viaje aún no había terminado.

Se despereza, crujiendo como un viejo autómata al que le hace falta una buena puesta a punto. Inicia el proceso de comprobación de la nave, mientras silba por lo bajo una hermosa melodía, arte para un público inexistente. Todo parece estar en buen estado y funcionando.

No hay mensajes.

Hace mucho que no hay mensajes. No recuerda cuando fue el último. Pero sí recuerda la desesperación que transmitía. Era algo absolutamente alien para él. La pena, la soledad, el dolor. En su sueño se confundían con la alegría del descubrimiento, de los primeros pasos. De los ojos de su padre el día que despertó a la vida.

Quizá sí eche de menos a su padre.

Pero no importaba. Ya no podía volver. Tampoco lo deseaba. Era, simplemente, la realidad. No había motivo en luchar contra lo irremediable. Y además...

Le gustaba.

Le gustaba el abrazo amoroso del silencio en el espacio. La inmensidad de los ríos blancos del cielo. Hacia delante.

Siempre hacia delante.

En torno a su cabeza volaba grácilmente un ejemplar de los poemas del Dr. Voight-Scott sobre la ciudad en la que nunca dejaba de llover.

Él sonrió.
Una vez más, se dispuso a dormir. Realizó una nueva comprobación del sistema y se arrellanó en el asiento, dejando vagar su mirada por las estrellas.

Con una expresión de paz, sus ojos se cerraron.

En la noche oscura, en un óvalo de metal y cristal, el último testigo de la Humanidad danza sin rumbo. El viaje aún no había terminado.


El último Sputnik.



Dedicado a Sputnik my love, de Murakami, y a Riddley Voight-Scott.
NdA: foto de un cielo estrellado minecraftiano. Gloria a Notch.

por Jorge Núñez Rodríguez, a trece de julio de 2017.

2 de julio de 2017

4 - FUTURE FUNK - Poesías Aleatorias, por Jorge Núñez Rodríguez


FUTURE FUNK

Bajo el sol del atardecer
brilla mi ciudad
pero no bajo la luz
del cálido verano de hoy
brilla bajo el manto dorado
del ayer de mi infancia
envuelta en salado perfume
de nostalgia y mar
echo de menos una ciudad
que no existe
que quizá nunca existió
puede que nunca me sentara
en la terraza
y contemplara
destellos restallar
en las ventanas azules
oír los coches pasar
por el asfalto cubierto de polvo
y perderme en el rumor
del gentío huido de otra época
mientras una voz de mujer
tararea una suave melodía
sobre recuerdos de un verano
que se fue
o que quizá tampoco existiera

pero

realmente

qué más da

el sentimiento es hermoso
quizá sea todo un sueño
que duerme en lo profundo
de un corazón de viejo
que aún no tiene una vida
de la que lamentarse
o quizá simplemente sea
nostalgia por tiempos
más sencillos,
cuando la mayor preocupación
que tenía una mañana de sábado
era levantarme a ver
aquellos maravillosos dibujos
sobre paraísos urbanos
en una tierra donde
las luces de las farolas
arrancan besos de oro
en los charcos de las noches lluviosas


Dedicado a un Japón que nunca existió, y a esa agradable sorpresa que ha resultado ser Macross 82-99.

Bonus track: https://www.youtube.com/watch?v=idipMrfAZHk

NdA: foto realizada por mí del bello atardecer nip... coruñés.

por Jorge Núñez Rodríguez, a dos de julio de 1983.

29 de junio de 2017

Relatos Aleatorios, por Jorge Núñez Rodríguez - 8

8. ENDLESS NIGHT

La oscuridad del cielo. Un lienzo en penumbra, manchado de plata. La Luna cuelga desganada, derramando una luz trémula a mi alrededor.

La oscuridad del asfalto. Negro como el infierno, negro como el cielo. Me siento hundir en él. ¿Es el infierno un océano que nos devora y nos digiere en el olvido de su frío vientre?.

Hace frío. Una noche de invierno. El brillo mortecino de una farola arroja sombras de las ramas de los pinos que rodean la carretera sobre mí. Dientes. Son dientes. Soy una presa... una presa...

¿Quién soy?

No puedo recordarlo.

Miro a mi alrededor.

El monstruo de acero y fealdad se desangra a mi lado. Grandes lágrimas negras se derraman de su interior. Aún brilla una luz en él. Sus faros parpadean despacio, hundiéndose en su última resaca.

Llueve.

El negro y el rojo se disuelven sobre la línea blanca.

¿A dónde iba?

¿Cuál era mi destino?

Se oye música.

El Love Theme de Vangelis.

Tengo frío.

Levanto mi vista al cielo.

Nada.

La nada se cierne sobre mí.

Está abriendo sus fauces.

Pronto la carretera ya no existirá.

Supongo que no pasa nada.

Está bien así.

La canción llega a su fin.


Dedicado a la maravillosa banda sonora de Blade Runner y a ese trozo de nuestra adolescencia que fue Minecraft. ¡Gracias, Vangelis y Notch!.

NdA: A falta de foto, buena es captura de una de mis partidas de Minecraft.

por Jorge Núñez Rodríguez, a veintinueve de junio de 2017.

22 de junio de 2017

Críticas Aleatorias 5 - Fire Emblem Echoes - Shadows of Valentia

CRÍTICA 5 – FIRE EMBLEM ECHOES – SHADOWS OF VALENTIA

O como aprendí a dejar de preocuparme y amar a los arqueros.

Dénle una espada a Celica, por el amor de Duma,
o Grima, o Naga, o qué se yo.
Y no es coña. Desde que pueden contraatacar a enemigos adyacentes, están ligeramente OP. Pero me desvío del tema.

Fire Emblem. Una saga a la que he entrado recientemente, con la resurreción de la saga a través de Fire Emblem Awakening, para esa maravilla portátil que sigue siendo la DS. Desde su publicación, también he jugado (y completado) la doble edición Fire Emblem Fates, por lo que puede decirse que, sin ser un novato por completo, soy un recién llegado a esta clásica franquicia de Nintendo, por lo que limitaré mis comparaciones a lo que conozco bien (es decir, los juegos que he completado).

Bueno, lo básico. Fire Emblem es una saga de juegos RPG a través de estrategia por turnos en perspectiva vertical, creada por Intelligent Systems para Nintendo y ambientada en un universo fantástico que se mantiene a través de los diferentes juegos que componen la saga, aunque sea a través de lazos en ocasiones tenues. Hay conceptos que se repiten de forma habitual, como la presencia de la espada legendaria Falchion, la raza de los dragones, adorados como dioses por los humanos y que habitualmente hay que derrotar, actuando como final bosses, varios tipos de unidades (ej. Caballeros pegaso, etc.). Para que os hagáis una idea, es básicamente Advance Wars (de la misma compañía y que verá aquí un análisis cuando tenga tiempo de rejugar los clásicos de la GBA) pero con el triángulo espada-lanza-hacha como eje armamentístico central.

Centrándonos en el juego que nos ocupa, es necesario aclarar que varios de los defectos que le encuentro se deben a que se trata de un remake del clásico Fire Emblem Gaiden, la segunda entrada de la saga FE, lanzado allá por el 92 para la abuelita NES, y que nunca llegó a salir de tierras niponas. Por su condición de remake, se encuentra en tierra de nadie: conserva gran parte de las mecánicas del original, pero incluye algunas de las mejoras implementadas en las últimas entregas de la DS, es decir, a partir de Awakening. Dado que esta es una crítica pretendidamente ligera, no voy a lanzarme a un análisis profundo, pero comentaré lo que puede uno esperar de esta nueva/vieja entrega.

Básicamente. El gameplay es prácticamente el característico de la saga, combates por turnos donde utilizas tus unidades para cumplir diferentes objetivos, ya sea eliminar a todos los enemigos presentes en el mapa, eliminar a su comandante, resistir un número determinado de turnos, etc. El mapamundi está compuesto por localizaciones que funcionan como mapas de batalla, digamos que es un tablero por el que se desplazan fichas (ya sean los dos grupos protagonistas o grupos de enemigos) hacia una meta definida (que variará y será indicada según avancemos en la campaña). Aparte de estos mapas de batalla, encontramos otras localizaciones, como pueblos (donde podremos relacionarnos con NPCs que nos encargarán misiones, con los que comerciaremos, intercambiaremos historias, podremos reclutar en determinados casos, etc.) o mazmorras, siendo estas últimas un elemento nuevo en los últimos tiempos de la saga. Ahora, al entrar en determinadas localizaciones, pasaremos a un modo en tercera persona, al estilo ARPG, en el cual podremos recorrer la mazmorra derrotando enemigos, encontrando tesoros o cumpliendo misiones. Este es probablemente uno de los cambios más destacados frente al resto de la serie (al menos a las entregas que he jugado), pero no el único. El abandono del triángulo de las armas, clásico de la saga, y de la durabilidad de estas (en esta edición no se desgastan con el uso, pudiendo conservarse durante toda la campaña. Solo tengo una cosa que añadir. BENDITA LEVIN SWORD. GANGREL SERÍA FELIZ EN VALENTIA. MAKE VALENTIA GREAT AGAIN. THE MAD KING FOR EMPEROR 2017.), se ha abandonado el sistema de clases propio de Awakening y Fates, no hay posibilidad de crear un avatar propio, debiendo asumir el jugador el rol de Alm y Celica, los ya mencionados cambios en mecánicas de combate, como el arquero pudiendo contraatacar, la eliminación de la debilidad de los caballeros pegaso frente a los arqueros (excepto a determinados tipos de arcos), el hecho de que los magos sacrifiquen puntos de vida para utilizar los hechizos (en general, para utilizar cualquier tipo de habilidad que posea una unidad) y de que los aprendan según suben de nivel, que la promoción de unidades ahora se realice en las mazmorras, frente a las estatuas de la diosa Mila (que por cierto, la primera vez que vi su encarnación humana, en el opening del juego, no pude evitar exclamar "¡coño, un rey yonqui! ¡Tenemos un rey yonqui!") en vez de utilizar sellos, las nuevas unidades se reclutan tras los combates en localizaciones específicas... en fin, como veis, hay una ristra de cambios considerable. ¿Dificulta esto el disfrute del juego para aquellos acostumbrados a otro tipo de gameplay más clásico? Nah. Uno se adapta rápido a los cambios, especialmente si ha jugado previamente a los juegos más modernos.

Solo le encuentro un fallo. Garrafal. Tan grande como Grima, may his passing cleanse the world.

Han eliminado el sistema de conversaciones/matrimonios/hijos creado para Awakening.

Cabrones. ¡Que era una de las mejores caracerísticas del juego, coño! Que sí, que sí, que fue un añadido considerado tonto por alguna gente, que altera el estilo clásico de la saga, que es puro fanservice para frikis del anime. Oigan, no se lo voy a negar, es un poco tonto, no pega con el estilo anterior (supongo, tampoco tengo mucho que opinar sobre juegos que solo he podido experimentar a través de youtube) y que obviamente tiene mucho de fanservice y que es muy animesco. Pero coño.

Es lo que le da vida al mundo, lo que crea atmósfera, lo que hace que te intereses por la trama (que sí, la trama de Awakening es más bien ligera y cliché, pero para mí sigue siendo la mejor de los FE que he jugado, precisamente por eso, porque no intenta darse importancia y es sencilla) y sobre todo, por las estrellas del show. Los personajes. Benditos personajes. Para mí, el valor de una historia no reside en el argumento o en lo bien escrita que esté, sino en la construcción de sus personajes o atmósfera. Puedo perdonar absolutamente todo a nivel de trama y calidad si los personajes y la atmósfera funcionan. Ahí está mi amor por una serie tan loca como Evangelion. Y es en Awakening (y moderadamente en Fates) donde brillaron absolutamente los guionistas. Le dieron vida a los personajes, les dieron personalidad más allá de ser una unidad con una clase específica, les permitieron crecer, formar una familia, estrechar lazos, ganar profundidad. Donde otros ven un arquero, yo veo a Virion, un noble rimbombante y mujeriego con un pasado triste y carácter melancólico. O a Henry, el mago oscuro más feliz del mundo. O a Beruka, jinete de wyvern, asesina implacable e indiferente, o eso es lo que necesita creer. Es este tipo de cosas lo que hace interesante el mundo a crear. Y en Shadows of Valentia, en fin, algo intentaron, pero no es lo mismo. Tampoco es que haya sido abismal, claro. Según he investigado, en comparación con el original, tanto a nivel de trama (una trama de intriga política y fantástica, centrada en torno a Alm y Celica, dos jóvenes que fueron amigos durante su infancia y que liderarán revoluciones con el objetivo de detener primero el imperialismo de Rigel frente al Reino de Zofia y luego al dragón loco Duma. Que por supuesto carece del flow de Grima, da muthafukin' Fell Dragon) como de personajes.No es una mala trama, e incluye elementos interesantes, como el choque entre la nobleza y el campesinado, dos visiones enfrentadas sobre la vida ya exploradas en Fates, con un reino frío y duro (Rigel/Nohr) frente a un reino amable y exhuberante (Zofia/Hoshido) y la eterna lucha entre la resolución pacífica o violenta de un conflicto. Probablemente la situaría a medio camino entre Awakening y Fates.

El problema llega con los personajes. Y repito, en comparación con el original, han mejorado bastante. Pero aún así, carecen de profundidad. Se nota que intentaron hacer algo parecido a los últimos juegos, pero carecieron del tiempo necesario para implementarlo (el juego se desarrolló prácticamente en un año y medio), y arrojaron algo para compensarlo. Hay un sistema de conversaciones integrado, es cierto. Pero solo funciona durante las batallas, cada unidad puede relacionarse únicamente con una o dos unidades más, y son diálogos cortos, que no revelan mucho la psique de los personajes. Por ello, no he sido capaz de implicarme con ellos de la misma manera. No digo que algunos de ellos me han llamado la atención, fuera de los personajes principales, que como suele suceder, no son muy interesantes.

Hola, soy Saber, y el hecho de llevar parche
me hace automáticamente cool
Por ejemplo, el mercenario Saber, probablemente porque sea de los pocos que tiene algo de peso a nivel argumental, aunque sea como mero acompañante, al igual que el soldado Lukas (el Frederick sin caballo de este juego) o el trío formado por el mirmidón Kamui (ejem, ¿tú no eras un príncipe en otra tierra y otro tiempo?), el arqueron Leon y la barbilla gemela de Bruce Campbell, Valbar, que me llamó la atención por la inclusión de un personaje claramente homosexual (Leon) aún encima escrito de manera más o menos correcta, sin caer en la parodia, algo tristemente poco habitual en el mundo del videojuego. No es la primera vez que se insinúa la homosexualidad de algún personaje en la saga, pudiendo citarse por ejemplo a Tharja en Awakening o a Niles, Soleil, o en un grado distinto, Forrest (personaje del que merece la pena hablar, probablemente en una futura crítica sobre Fates), de la siguiente entrega, mencionándose su sexualidad en mayor o menor medida, pero sigue siendo un hecho bienvenido, aunque sea como evento menor, como es el caso. De los personajes femeninos, quizá las que más me hayan llamdo la atención son la propia Celica (¡al fin una princesa que lucha por su reino, sin necesitar a nadie, y con sus propias convicciones!), Mathilda la valquiria (aceptémolso, aunque cursis, ella y Clive son adorables) y Mae, vicaria y alegre compañera. No digo que sean malos personajes, que no tienen por qué serlo. Pero se hubieran beneficiado enormemente del sistema de supports anterior.

En fin. Estos son los pensamientos que he ido reuniendo a lo largo de mi primera partida. Ahora mismo, estoy acometiendo la última batalla. Que por cierto, ya he intentado en varias ocasiones y sigo sin poder derrotar al final boss. En serio, todo batallas fáciles hasta la última. Vale que estoy jugando en normal y en modo novato (paso de que mis unidades favoritas mueran. Me entretiene la parte estratégica, pero lo que me llamó de los anteriores juegos fue su argumento y personajes. Ni que esto fuera una visual novel), pero se han pasado con los trucos sucios. También he de admitir que he pasado bastante de levelear. Pero oye, problema mío.
Duma. Dios de profesión y jodido tramposo de afición

Solo me arrepiento de una cosa, empero. Ojo, spoilers.

En un momento dado de la campaña, tienes la opción de combatir contra dos enemigos. Si eliges a uno, el otro posteriormente se unirá a ti. No me quejo del personaje que se unió a mí. Sonya es una unidad fuerte y como personaje no está mal, es una hechicera TOP. Pero.

Pero.

PERDÍ LA OPORTUNIDAD DE FICHAR AL LON'ZU DE ESTE JUEGO.

TRAICIÓN.

En fin. ¿Recomendaría este juego?. No a un novato. Si lo que quieres es entrar en la saga, juega Awakening. Sigue siendo el mejor. Pero oye, si ya tienes experiencia y quieres revivir uno de los primeros puntos de la saga, adelante. Recomendado. Nos vemos en la siguiente crítica de FE.




Fire Emblem Echoes – Shadows of Valentia está disponible para Nintendo 3DS.

por Jorge Núñez Rodríguez, a veintidós de junio de 2017.

19 de junio de 2017

Poesías Aleatorias, por Jorge Núñez Rodríguez - 3

3. JARDINES

bebemos en el banco
de un hermoso parque
las botellas ruedan
por el homigón
sirenas en la distancia
la vida pasa
la mezcla se derrama
entre mis dedos sudorosos
una virgen acaricia
con su mano cálida
mis labios agrietados
las chicas pasan
minifaldas y piernas morenas
peleas junto a la fuente
alguien gruñe y vomita
junto a mí tras el banco
las horas pasan
la mezcla hace mucho
que se ha terminado
el parque se vacía
las chicas ya se han ido
a bailar bajo el neón
quedamos pocos
en un mar de vasos de tubo
bajo la luz dorada de las farolas
un hombre hecho de llamas
brota del suelo frente a mí
sus manos aprisionan mi garganta
mis ojos se llenan de lágrimas
mientras me derrumbo en el suelo
cubierto de vómitos
me pregunto
¿por qué este lugar
parece inmenso en la larga
larga Noche?

Dedicada a la oscura inmensidad de los Jardines. Me pregunto a quién se le ocurriría la idea de hacer botellón allí.

15 de junio de 2017

Relatos aleatorios, por Jorge Núñez Rodríguez - 7

I'm back. Now, onward! For shovelry!

7. STEEL THY SHOVEL

Los estantes bailaban una enloquecida danza a mi alrededor. Joder. Mi cabeza. No estoy para tomar decisiones. Todas las grandes historias empiezan con una pregunta existencial. Y esta no será una excepción, para mi desgracia. ¿Qué elegir?. Cuando salí de casa no pensé que fuera a encontrarme en una situación tan difícil. Quién me mandaba a mí, sabiendo lo denso que me pongo al día siguiente cuando bebo. En el siguiente minuto (o al menos eso espero) se decidirá gran parte de las noches de mi verano. Al menos una semana. Joder. Qué hacer. Qué hacer. Si hubiera sólo uno la decisión sería obvia. Pero claro, no iba a tener esa suerte.

Levanto la cabeza y observo a mi alrededor. Son las 21:45 de un día de verano. Calor asfixiante. Un sol que empieza a enrojecer entra por las ventanas de la tienda. Se huele el mar. Debería haber bajado a la playa. Cierran a las 22:00. Un cuarto de hora es un tiempo demasiado escaso para algo de este calibre y en este estado.

Quizá os preguntéis qué es lo que me tiene en tal estado de indecisión. Al fin y al cabo, es el gancho de este relato.

Pues estoy intentando elegir entre dos videojuegos.

Wow. Such problem. Very conflict.

Que os follen. A cada cual su mierda.

Por cierto, intento elegir entre Shovel Knight, para mi fiel DS, y el nuevo Metal Gear. Otro más. Aunque probablemente sea el último genuino. Es lo que tiene echar a un genio como Kojima. Te arriesgas a que a partir de ahí vayan las cosas cuesta abajo. Pero me voy por las ramas.

Los segundos se arrastran por el aire cargado. No debe funcionar el aire acondicionado. Sigo mirando ambas cajas. Prometen misterios y maravillas que mi mente resacosa no puede siquiera alcanzar a imaginar. O todo lo misterioso y maravilloso que pueden ofrecer un fulano armado con una pala y una serpiente cascada. Aunque, a nivel personal, apostaría por el colega de la pala. Más aleatorio. En fin.

El crono sigue corriendo, hasta que empecé a sentir nacer en mi interior una sensación ominosa, como si se acercara un súbito rapto de inspiración que rompiera este terrible impass. Y de repente, llega, triunfante, abriéndose paso a empellones entre la niebla pegajosa que cubre mi habitualmente afilada mente.

Los dos. Y a la mierda. For shovelry!

En mi cabeza resuenan los cañonazos victoriosos de la Obertura de 1812. Joder, no era tan difícil.

Resuelto y aliviado, me dirijo hacia la caja, satisfecho de mi gran capacidad estratégica. Debería protagonizar mi propio Fire Emblem. Sólo hay una persona delante, así que no habrá problema con el tiempo, a pesar de ir más justo que el octocamo de Old Snake. Rápidamente es despachada y me encuentro frente a la cajera. Toma de mis manos los juegos y con mano experta comienza a pasarlos por la caja. Solo tengo ojos para ellos. En ese momento, escucho como emite una risita condescendiente.

Levanto la mirada.

Y su presencia me golpea como una ola. Una valquiria. Aproximadamente metro setenta de pura belleza norteña, rubia, de pómulos suavemente marcados, ojos verdes, sonrisa torcida en una mueca sarcástica de superioridad y un cuerpo con más curvas que el Gran Premio de Montecarlo, envuelto deliciosamente en unos prietos pantalones negros y una camiseta escotada verde hierba. Muy escotada. Debe de sacarme unos pocos años.

Concentración. No le mires el escote. Concentración. A ver. ¿Por qué la estoy mirando?. Necesito un motivo. Que no sea ridículo ni rijoso, a ser posible. Ah. Sí. Risita condescendiente.

Enarco una ceja como toda respuesta.

Ahí, misterioso, seco, directo. Condensando todo un discurso en un simple movimiento facial. Que mi cabeza siga con su complejo de peonza anfetamínica no tiene nada que ver con mi elegante escuetismo.

-¿No eres demasiado mayor para estas cosas? - Una voz sedosa, tentadora, y con un toque cínico que resulta encantadoramente perverso.

Hala. A tomar por culo la imagen de tipo duro misterioso.

-Quizá.- me limito a gruñir.

Me mira con curiosidad. Sus ojos brillan pícaros. Esta tiene ganas de fiesta. Y no me apetece mucho que se rían de mí cuando me duele la cabeza. Debería haberme tomado otra copa por la mañana. La resaca es para los que dejan de beber. Lemmy dixit.

Ay, Lemmy. El mundo aún te necesitaba. Vuelve. Sin ti, mi adolescencia queda finalmente enterrada en recuerdos que se desvanecen poco a poco. I was in love with rock n roll.

But that's how it works, I guess.

-Son juegos. Son para niños pequeños.- Insiste.

-El arte no entiende de edad.- Un argumento sencillo y, probablemente, bastante correcto. También muy probablemente haya sonado como el pataleo de un crío. Hrmn. Paradójico.

-¿Arte? ¿Qué tienen de arte estas cosas?.- inquiere, mientras se inclina sobre la caja, mirándome fijamente. La camiseta que lleva se ciñe todavía más a su cuerpo. Se complica la cosa. Pero ¿sabéis que es lo bueno de la resaca?

Que todo te importa una mierda.

-Emocionan. Y eso para mí es suficiente.- la corto. O espero cortarla. Tengo ganas de llegar a casa, tumbarme y dormir. Ni siquiera me apetece jugar. Quizá me salga a la terraza y me eche una siesta mientras cae el atardecer. Incluso igual ponga algo de los Beach Boys.

Dios. Suena paradisíaco, ahora mismo.

-Vaya.- continua la joven, riéndose por lo bajo.- Hacía tiempo que no veía a uno como tú.- Y sigue sin hacer amago de querer cobrar y dejarme marchar. Parece que no hay manera, oigan. Muy bien. I'm game.

-¿A qué te refieres?

-A un friki tan a la defensiva.

Esta vez no puedo evitar que la cuidadosa máscara de indiferencia vitalmente hastiada que suelo llevar cuando estoy de resaca se resquebraje. Friki. No es precisamente un insulto para mí. Lo soy. Y qué coño, hasta estoy orgulloso de serlo. Pero trae recuerdos. Malos recuerdos. Le pongo mala cara.

-¿He pinchado en hueso?.- inquiere, dejando salir una pequeña carcajada. Vaya. Tiene una risa hermosa.- Seguro que eras de esos chicos con los que se metían por raritos en el colegio. Pasabas los recreos solo, jugando a la SP en la biblioteca, y quemabas las noches en la Play. ¿O me equivoco?

Ahora sí que la hemos cagado. Hay temas que siguen escociendo, no importan cuantos años pasen. Levanté la vista y clavé mis ojos enrojecidos en los suyos.

-Mira, querida, no estoy para mierdas. Tengo una resaca conduciendo por mi cráneo como si fuera el puto Kimi Raikkonen. Sí, puede que fuera un puto solitario sin amigos. Pero eso no me convierte en un imbécil. No voy a ponerme a predicar en el desierto. I like games.-casi gruño, marcando con énfasis cada sílaba.- Me ayudaban a escapar de la realidad en aquellos tiempos, sí. Ahora ya no los necesito. Pero eso no significa que no los aprecie, que no los recuerde con cariño como algo que hizo que mi adolescencia fuera más soportable. Unos tenían la música, otros los libros, algunos el cine. Yo tenía esto. Si no te gusta, te jodes. No pienso cambiar a estas alturas, y menos algo que ya forma parte de mí, solo porque a los demás no les guste.

Cierro la boca y respiro hondo. Lo he dicho. Lo he dicho en voz alta. De hecho, prácticamente he gritado la última frase.

Nunca lo había reconocido en voz alta a nadie que no fuera de mi familia. Es...

Liberador.

La chica, Estrella, me acabo de fijar en la tarjetita con el nombre, se ha quedado callada por fin, y me sigue mirando a los ojos, con una expresión inescrutable.

-Lo... lo siento. No debería...No. No me arrepiento. No hubiera debido. Pero lo hecho hecho está.- murmuro, meneando la cabeza.

Vuelvo a mirarla. Una sonrisa está empezando a nacer en sus labios. Una sonrisa muy diferente a las medias sonrisas torcidas del principio. Es casi... dulce. Incluso melancólica.

-Bueno, quién soy yo para cuestionar a nadie.- Me dice. Y coloca su mano sobre la mía, en el mostrador.- Al fin y al cabo, el cliente siempre tiene razón, ¿no es así?.- continua, guiñándome uno de sus bonitos ojos verdes. Retiro la mano del mostrador.

Toma los juegos y los pasa por la caja. No deja de intentar buscar mis ojos durante todo el proceso. No la miro. No tengo ganas. No parece mala chica, a posteriori, pero ha elegido un mal día para sacarme ese tema. Probablemente solo quisiera bromear un poco conmigo. Al fin y al cabo, es cierto que ya tengo una edad para jugar a videojuegos, al menos según el canon mayoritario de la sociedad. Pero meh. Qué sabrán ellos. Yo soy feliz así. Suspiro.

Pago y me ofrece la bolsa con los juegos. Decididamente, hoy no creo que coja el mando y eche una partida. Me siento muy cansado.

Mientras tomo la bolsa, miro al exterior. El sol se zambulle despacio sobre el mar, en silencio. Silencio. Miro a mi alrededor, y estamos solos. No queda nadie más. Comienzo a girarme para dirigirme a la salida. En ese momento, ella me agarra de la camiseta.

-Espera, por favor.

Me paro, todavía de espaldas hacia ella, con las manos en los bolsillos, la bolsa colgando de un brazo.

Ella sale de detrás del mostrador y se acerca a mí. Me gira, despacio, y esta vez sí, no puedo escapar de su mirada. Una mirada que, ahora que me doy cuenta, conozco. Esos ojos. Esos ojos tristes. Los he visto antes.

Los veía, cada mañana, en el espejo, antes de ir al colegio.

-Yo...- empieza, pero se interrumpe. Turbada, por un momento no consigue encontrar las palabras que busca. Se acerca más a mí. Noto el calor de su cuerpo junto al mío.

-Yo... lo siento...yo...- despacio, alza su mano izquierda y la apoya en mi mejilla. No sé qué hacer. -No pasa nada.- Le digo. -No te preocupes.- Siento que mi piel está en llamas. Sus ojos. No puedo dejar de mirar sus ojos. Despacio, también alzo yo mi mano y acaricio la suya. Es suave.

Me mira intensamente. Acerca su rostro al mío. Y susurra.

-Tú... eres como yo...

Y sus labios rozan los míos.

Por un momento, me quedé paralizado. El mundo se quedó paralizado. No existía nada, no percibía nada. No había resaca, no había recuerdos amargos, no existía el atardecer sobre la ciudad. Nada más allá de aquel beso, de la soledad y la necesidad que se escondían tras aquellos labios fríos y delicados. Me atreví a abrir los ojos, sin darme cuenta de que los había cerrado, y la vi. Con los ojos cerrados, absorta por completo, entregada, cautiva y desarmada. ¿O era yo el entregado, cautivo y desarmado?. Presa de un súbito arrebato de valentía, quise acercarla a mí, acariciar esa cascada de oro que caía sobre sus hombros, recorrer con mis dedos su espalda arqueada. Pero no pude. Tan repentinamente como empezó, terminó. Sus labios huyeron, dejando huérfanos los míos.

Estrella abrió los ojos. Y vió mi rostro junto al suyo.

Enrojeciendo violentamente, emitió un pequeño chillido ahogado y se dió la vuelta, abrazándose con sus pálidos brazos.

-Losientolosientolosientodiosnodeberíahaberhechoesolosientosoyestúpida...

Se calló cuando me acerqué a ella y la abracé. Y la tensión que atenazaba su cuerpo y el mío desapareció. Se dejó ir, recostándose contra mi pecho. Olía a lavanda.

-No pasa nada.-le dije, mientras le acariciaba una mejilla escarlata. La giré para que me mirara de nuevo. Aunque inicialmente me había parecido mayor que yo, me di cuenta de que no debía tener ni veinte años. Aún era inocente. Aquellos ojos, a pesar de lo que habían visto, aún conservaban algo de bondad e inocencia. Algo que yo tristemente no fui capaz de conservar. Por un fugaz momento, la amé.

Y esta vez fui yo quien la besó.

El tiempo pasó. Y el sol casi había desaparecido.

Con sus brazos rodeando mi cuello, me susurró al oído que la esperara fuera. Y me dejó solo, yéndose hacia la parte trasera del local, mientras mis manos se dejaban caer a regañadientes de sus caderas, ya echando de menos su calor. Y eso hice. Tomé los olvidados juegos del suelo (¿en qué momento los dejé caer?) y salí al exterior.

El sol emitía sus últimos rayos, desapareciendo tras el mar. Me eché la cazadora al hombro, me puse las gafas de sol y me recosté contra la pared, disfrutando de la cálida brisa y del sabor a miel que había dejado su lengua en la mía. Y entonces la vi salir.

Su pelo refulgía a la luz del sol poniente. Su esplendorosa figura se recortaba contra el firmamento como una promesa de calor y penumbra, dejándome sin aliento. Vuelve a sonreírme. Balbuceo como un idiota. Consigo expresarle que si quiere, que la acompaño a su casa, o a donde quiera. O no. Que como ella quiera.

Con una sonrisa, niega con la cabeza y dice que su coche está aparcado al lado. Bueno, qué se le va a hacer. Fue una bonita chispa. Me disponía a despedirme cuando me tomó de la mano y echó a andar hacia una calle lateral. Tiró de mí, al ver que no me movía.

-Vamos.- me dijo.- ¿No quieres venir conmigo?

Sonreí. Me resulta imposible decirle que no, por miedo a que se rompiera el hechizo, se acabe el sueño o lo que sea que esté sucediendo ahora mismo. Y la seguí, obviamente.

Se paró delante de un Scirocco del 88, precioso, de color rojo fuego. Nos montamos, y arranca. El motor ronronea como un gato desperezándose al sol de la mañana. Salimos despacio del callejón y enfilamos el paseo marítimo. A la luz del atardecer está arrebatadora. No puedo dejar de mirarla, en silencio.

-Voy a poner música. ¿Te importa?

Niego con la cabeza, sin dejar de mirarla. Enciende la música. Y empieza a sonar Can You Feel the Sunshine? mientras acelera hacia el final de la bahía. La miro. Me mira. Y nos reímos.

-¿Puedo hacerte una pregunta?-le digo, ya relajado y meneando la cabeza al ritmo de la canción.-Claro.-me responde.

-¿Por qué?

-Me llamaste la atención. Alguien como tú... no. Alguien como nosotros. No es lo habitual.- contesta, riéndose, pero al dirigir su mirada al horizonte, su rostro se ensombrece por un momento.- En realidad, sí lo es, en cierta manera. Tu mirada... me recordaba un poco a la mía, cuando era más pequeña.- Una pequeña sonrisa afloró a mis labios. Ella también se había dado cuenta.- Quise saber más de ti. Y picarte me parecía una idea buena. Al menos en aquel momento.- me contesta, alegrando su rostro por fin con una sonrisa traviesa. Me echo a reír.- Bueno, no se puede decir que haya ido horriblemente mal.- Ella también se ríe, con ese sonido tan dulce, y dice. -No, desde luego que no.

En cada semáforo, nos seguimos besando.

Pronto llegamos a su apartamento, en un ático en primera línea de playa. Un ambiente suave, paredes blancas y decoración minimalista. En una repisa, bajo la televisión, reposa el sueño de los justos una inmaculada Dreamcast. Me besa y se adelanta, entrando en el dormitorio, para ponerse cómoda, si no me parecía mal, claro. Y añadió un guiño muy pícaro. Un guiño que tomó la agradable sensación que había en mi pecho desde que nuestros labios se juntaron y le añadió una alegre infusión de excitación. De repente mis vaqueros parecieron encoger un par de tallas.

Vale, trata de no entrar en pánico. Piensa, piensa, piensa. Igual vamos muy rápido. Por un momento sigo esa línea de pensamiento. Veo que de la puerta entreabierta del dormitorio salen volando unos pantalones.

Nope. Vamos perfectos.

Sin más dilación arrojo la cazadora sobre una silla, me saco los zapatos, los vaqueros y la camiseta y salgo a la terraza. Me apoyo en el alféizar, observando la ciudad bañada por la luz crepuscular.

Una voz dulce me dice.

"Ven"

Dentro del apartamento comenzó a sonar la voz de Madonna cantando You must be my lucky star.



Joder, me encanta esta canción.


Dedicado a los videojuegos, pasión y a veces refugio ante una vida no siempre agradecida. Asimismo a los genios de Yatch Games y su joya Shovel Knight, cuya banda sonora (en concreto el tema Steel Thy Shovel, por Jake Kaufman) parodia cariñosamente este título. Y por último, muy especialmente a la banda sonora del Sonic R. Algunos todavía te amamos.

Nota del autor: fotografía realizada por mí, un bonito atardecer en Riazor, allá por el verano de 2014.


por Jorge Núñez Rodríguez, a quince de junio de 2017.